Ofrecemos contratos de larga duración (por ejemplo, 5–15 años, con posibles renovaciones) que garantizan estabilidad. Dentro de estos contratos el propietario puede elegir el esquema de rentas que más le convenga:
Renta fija: se establece un alquiler mensual garantizado fijo, que el propietario cobra igual aunque la vivienda no esté ocupada.
Renta variable: el propietario participa directamente en los ingresos reales del alquiler (“revenue share”), de modo que su renta depende de la ocupación lograda.
Mixto: una parte de renta fija mínima garantizada más un porcentaje extra adicional según el rendimiento.
Así, el propietario puede optar por mayor seguridad (renta fija) o por mayor potencial de rentabilidad (renta variable) según su perfil. Todos los contratos incluyen cláusulas claras y gestión profesional, evitando periodos de vacancia prolongada.